CIUDAD DE MÉXICO, 5 de marzo de 2018.- La agitación social ocasionada por la muerte del General Álvaro Obregón en junio de 1928, provocó que el presidente de la República Plutarco Elías Calles se planteara la urgencia de que el país dejara de ser un país de caudillos para pasar a ser una nación de instituciones; dándose paso a la creación de un gran partido de alcances nacionales que amalgamara a todos los grupos políticos, garantizando además la transición pacífica del poder presidencial. Así nació el Partido Nacional Revolucionario PNR, el 4 de marzo de 1929, como una asociación de partidos y organizaciones políticas locales, regionales y estatales.

El domingo el revolucionario institucional cumplió 89 años de su fundación, festejo obligadamente vinculado a la elección presidencial de julio próximo, ¿pero tiene algo que festejar? A partir de su regreso a la presidencia de la República en el 2012, el tricolor dejo de gobernar 24.9 millones de electores. En el 2013 perdió gubernatura de Tabasco, del 2014 al 2015 dejaron de ser gobierno en Michoacán, Nuevo León y Querétaro. En el 2016 perdieron Aguascalientes, Durango, Chihuahua, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. El año pasado se sumo Nayarit a la lista. En los hechos pierden electoralmente su poder territorial, su capacidad de movilización.

De las entidades clave para ganar los comicios presidenciales, por su peso electoral, el PRI gobierna en nueve de diez: Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Colima, Jalisco, San Luis Potosí, Sonora y Yucatán. Querétaro, es gobernado por el PAN.

¿Le bastará al PRI, su estructura partidista? ¿Ser gobierno en las entidades clave? El candidato será decisivo.

Si Meade logra ser percibido como el articulador, que puede llevar las cosas del dicho al hecho, no solo tiene un chance. La ciudanía siempre avalara el futuro contra el pasado.

 

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