Filosofía sin escrúpulos
PACHUCA, Hgo., 27 de octubre de 2025.- El arte desde siempre me ha interesado profundamente, pues considero que es una de las expresiones más importantes del mundo. De hecho, una gran cantidad de nombres que han trascendido en la historia universal son de artistas plásticos; su legado nunca muere.
Esto es cierto incluso a pesar de sus complejas historias personales, a menudo asociadas con problemas de diversa índole. Sin embargo; siempre me ha parecido fascinante que, a pesar de todo, hayan puesto en alto a su país o región a través de su obra. Quizá mucha gente todavía no comprenda la verdadera importancia del arte en el mundo y por qué se le reconoce tanto.
Los artistas plásticos han sido cruciales para la historia universal porque han actuado como cronistas visuales, activistas sociales y creadores de cultura, influyendo en cómo se percibe la realidad, documentando épocas y provocando el cambio.
A través de la pintura, la escultura, la fotografía y otros medios, han plasmado la identidad, los valores y las experiencias del mundo a lo largo del tiempo. Han ayudado a perpetuar la memoria colectiva, conmemorando eventos importantes y figuras trascendentales, lo que enriquece la herencia cultural de la humanidad.
Han sido, y son, agentes de cambio social y político. Muchos artistas han usado su obra como una herramienta de protesta y activismo. Como crítica social, el arte plástico ha cuestionado las normas establecidas, provocando la reflexión y el diálogo sobre temas complejos. Al inspirar nuevas formas de percibir el mundo, el arte puede impulsar cambios positivos significativos. (Aunque también ha sido usado para promover ideologías y agendas políticas por parte de quienes en su momento ostentaron el poder).
El arte visual es un espejo de la realidad, las emociones y las percepciones humanas en un momento dado, permiten una conexión más profunda con la vida y el entorno proporcionando una salida creativa para el mundo interior. Fomenta la empatía y la capacidad de interpretación en quienes lo aprecian, lo que contribuye al desarrollo emocional e intelectual del ser humano. Además, el arte siempre ha generado una economía que también apoya muchas causas.
Hace ya algunas décadas, me enteré por medio de un programa cultural en el Canal 22 de un artista plástico muy reconocido, originario de Mixquiahuala, Hidalgo, me refiero a Byron Gálvez. Desde ese día, me interesó conocerlo en persona.
Así fue: antes, Ruth, otros amigos y yo habíamos formado un grupo ecologista y cultural que llamamos La Esfera, ese fue el pretexto ideal para ir a visitarlo y al fin conocerlo, pedirle consejo y apoyo. Desde el momento en que nos conocimos, ya no nos soltamos, nos hicimos familia. Forjamos una amistad fuera de serie durante dieciséis años consecutivos, llenos de aprendizaje, viajes, reuniones y exposiciones, pero, sobre todo, de magia. Trazó en nuestras vidas bocetos de sonrisas eternas que se resisten al olvido, que fortuna haberlo tenido tan cerca. En sus últimos días abrió su alma y pudimos platicar mil cosas que nos pidió quedarán entre nosotros.
Nunca terminaría este texto si contara por lo menos la cuarta parte de nuestras anécdotas con él, incluida la de Poxindeje (solo para conocedores).
Sin duda alguna, un gran artista en todos los sentidos, siempre haciendo uso de sus cualidades, además de ser un gran conversador sensible, se sentía muy orgulloso de sus raíces, siempre poniendo en alto a Mixquiahuala y a Hidalgo.
Veo contradictorio que actualmente exista resistencia a reconocer su valor. Vivimos tiempos complejos, a veces absurdos, que injustamente ignoran la trascendencia del artista por ideologías que solo dividen y se empeñan en tratar de ignorar y olvidar lo inolvidable, lo verdaderamente trascendental. El tiempo pondrá su legado en el lugar correcto, gente va y viene, pero artistas como él, pocos.
Hoy, en su 16 aniversario luctuoso, justo un día antes de su cumpleaños, lo recordamos con mucho cariño y añoranza, algún día nos volveremos a encontrar en la bóveda celeste para seguir arreglando al mundo.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.