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PACHUCA, Hgo. 19 de enero de 2026.- Por años, la educación ha sostenido al país aun cuando el país dejó de sostenerla a ella. Lo que hoy se manifiesta en paros, movilizaciones y protestas no es una ruptura repentina ni un arrebato ideológico: es la consecuencia acumulada de atrasos, recortes y de una expansión del sistema educativo sin respaldo financiero real. En Hidalgo, como en muchas otras entidades, maestras y maestros ya no protestan por consigna, sino por subsistencia.
El cierre de año se ha convertido en un ritual que nunca cierra. Diciembre de 2025 volvió a mostrar el mismo guion: calendarios de pago anunciados, prestaciones reconocidas en documentos oficiales y, al final, una respuesta administrativa reiterada y devastadora: "no hay recurso federal". En subsistemas como el CECYTE Hidalgo, se establecieron fechas para aguinaldos, quincenas y otras prestaciones que simplemente no se cumplieron conforme a lo pactado. Este patrón no es excepcional ni nuevo. Cada cierre de año repite el mismo cuello de botella: ministraciones tardías, pagos diferidos, estímulos postergados.
En el caso del Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo, el conflicto escaló a un nivel todavía más delicado. A finales de diciembre, personal de confianza del Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo, según comunicado que circuló entre el personal académico y ampliamente difundido en redes sociales; fue citado para ser notificado de una reducción salarial, bajo el argumento de la "austeridad", acompañada de nuevos nombramientos que formalizaban la baja. No se trató de un ajuste técnico ni de una reestructura consensuada, sino de una medida unilateral, selectiva y regresiva: las mismas funciones, la misma responsabilidad, pero con menor salario.
Aquí es indispensable decirlo con claridad: reducir el salario de una persona trabajadora en estas condiciones no sólo es injusto, es inconstitucional. No es austeridad cuando se recorta el ingreso de quien vive de su salario; es una decisión política que juega con el hambre, la necesidad y la estabilidad básica de las personas.
Mientras tanto, en la educación comunitaria, la precariedad no es coyuntural, es estructural. Las consignas colgadas en rejas y bardas —"somos parte", "merecemos respuestas", "llevamos educación a donde nadie más llega"— resumen años de abandono. Educadores del CONAFE iniciaron paros nacionales tras denunciar la drástica reducción del apoyo económico de fin de año, insuficiente incluso para cubrir el transporte hacia comunidades alejadas. El resultado de lo anterior, es que tenemos un sistema que opera en estrés permanente y que cubre sus déficits con atrasos, recortes selectivos, precarización del personal más vulnerable y un desgaste institucional profundo.
Lo que ocurre en Hidalgo es un espejo de una tendencia nacional, con la diferencia de que aquí ya se cruzó el umbral del silencio. Maestras y maestros se organizan y se manifiestan. ¿Pero, qué hacer? En mi opinión, una ruta mínima de solución:
Primero, garantizar por ley y en la práctica la intangibilidad del salario. En subsistemas como COBAEH, cualquier reducción salarial debe revertirse de inmediato. No es negociable ni administrable: es un derecho constitucional. Ninguna política de austeridad puede violar derechos laborales básicos.
Segundo, establecer un fondo estatal de contingencia educativa que asegure el pago oportuno de salarios y prestaciones, independientemente de retrasos federales.
Tercero, realizar una auditoría pública y técnica del costo real de operación de los subsistemas de media superior y de la educación comunitaria, con base en matrícula, planteles y condiciones territoriales. Sin datos reales, la planeación seguirá siendo ficción.
Lo que está en juego no es un ajuste contable. Es la permanencia del personal, la calidad educativa, la cohesión de comunidades enteras y la legitimidad misma del Estado. La educación media superior y comunitaria no pide privilegios: exige lo mínimo para existir con dignidad.
Las de chile seco
Lo más preocupante es la ceguera frente al problema.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.