En medio de la incertidumbre, molestia y preocupación por el creciente número de niños, jóvenes y mujeres desaparecidas, el alza en los índices de delincuencia común, así como de una interminable lucha anti huachicol, el pasado sábado se cumplieron ocho días de que iniciara la contienda electoral en el estado de Hidalgo, hasta el momento no se han registrado incidentes que lamentar, pese a que no todos respetan de rigor las medidas de sanitarias y de sana distancia, las planillas partidistas han actuado con prudencia en cuanto a la reunión y desarrollo de sus propuestas de campaña, eso sí no falta el candidato que por quedar bien con el electorado saluda de mano, abraza o se reúne con un poco más del número de simpatizantes sugeridos por el INE y la Secretaria de Salud.

Hasta el momento la campaña electoral no presenta fricciones irreparables, ni siquiera en las redes sociales, donde los ataques y difamaciones entre candidatos y miembros de su equipo no surten un mayor efecto o bien las pugnas ideológicas no son contestadas de manera tan agresiva. Quizás sea porque las personas están más preocupadas por los problemas anteriormente mencionados, así como por que en los subsecuentes días baje el índice de contagios de Covid-19. Otro factor que hay que agregar a la apatía para este proceso electoral, es el hartazgo generalizado de las personas por los partidos de siempre, así como la decepción que sus simpatizantes tienen hacia MORENA, partido que llega debilitado a estas elecciones debido a pugnas internas.

Respecto a las coaliciones partidistas, se han registrado maniobras sin precedentes, en donde partidos opositores suman fuerzas unos a otros en un municipio, mientras que en otro contienden de manera separada.  A esto se agrega la tasa de planillas registradas por municipio, en las que en algunos casos se registraron hasta once candidaturas locales, lo cual pone en riesgo los resultados de los comicios pues el voto no solo se dispersará de manera enorme en algunos municipios, sino que esto significará que quienes lleguen a la administración de los ayuntamientos próximos llegarán con una aprobación mínima por parte de su localidad. Por si fuera poco, esta ocasión se observa con interés la gran preocupación de las generaciones jóvenes por sus municipios, pues el registro de planillas en las que sus contendientes no superan los 35 años de edad es un número recurrente.

Finalmente mientras termino de escribir esta nota escucho pasar una furgoneta tocando una melodía rítmica y pegajosa. Al asomarme por mi ventana me percato de que se trata de un vehículo promoviendo el voto en favor de un partido político; la adornan banderitas al frente y a los lados, sobresalen de las ventanillas algunas manos las cuales ondean el logotipo de un partido político, un águila teñida color naranja. Ni siquiera van a una velocidad considerable, parecería que les urge terminar el día. Para lo cual me pregunto:

¿Les urge terminar el día porque la campaña es corta? ¿Es corta su ansia de acercarse al pueblo y lo que quieren es ya saber los resultados para ver si son los potenciales servidores a su localidad? O ¿Están tan apresurados e inciertos de hacer de los recorridos un mero trámite por miedo a los potenciales contagios de Covid-19? No podría responder con certeza estos cuestionamientos; lo que sí afirmo es que tal desparpajo y de proceso electoral pudo quizás esperar un mes más para evitar potencial alza de contagios, pero bueno ya el tiempo lo dirá como le va a este pequeña entidad de la república.

Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.