El tiempo le volvió a dar la razón al Itinerario Político.

         Y es que en la entrega del 9 de noviembre del 2020 –titulada “Gana Biden y pierde AMLO”–, pronosticamos que autoridades de Estados Unidos darían marcha atrás “a la persecución a modo” del general Cienfuegos.

         Hoy, como saben, el gobierno norteamericano retiró los cargos contra el general mexicano y lo dejo en libertad, mientras “descocado”, el gobierno de Obrador anuncia que el militar de cuatro estrellas será juzgado en nuestro país.

         ¿Y cuáles serían los cargos contra Cienfuegos en México?

         Nadie lo sabe, porque nadie lo había acusado de nada, hasta antes de su detención por una denuncia de la DEA. Peor aún, si en Estados Unidos no encontraron causa penal contra Cienfuegos, ¿resulta creíble que en México lo acusen de lavado de dinero o de vínculos con el crimen?

         Imaginemos, por un momento, a Cienfuegos vinculado con las bandas criminales. ¿En ese escenario, cuántos de los jefes militares del gobierno de AMLO pudieran ser parte del mismo negocio? ¿No es de risa loca?

           Lo cierto es que se trata del primer “descontón” del presidente Biden, al presidente Obrador, a causa las fallidas apuestas diplomáticas del mexicano.

         Pero vamos por partes

         Así pronosticamos la liberación de Cienfuegos aquel 9 de noviembre del 2020: “Queda claro que el triunfo de Biden acabó con la viabilidad populista de López Obrador y con sus afanes reeleccionistas. Y, en esa lógica, es muy probable que en Estados Unidos den marcha atrás a las “descocadas” persecuciones a modo, contra Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública y contra Salvador Cienfuegos, ex titular de la Sedena.

         “¿Y por qué se podrían frenar tales persecuciones?

         “Porque no hay duda de que se trató de una de las estratagemas pactadas entre los presidentes Obrador y Trump, para ayudar a la reelección de los dos mandatarios”. Hasta aquí la cita.

         La hipótesis la planteamos hace meses y, en especial el pasado 9 de noviembre; dijimos que, a cambio del apoyo del presidente mexicano a la reelección del presidente de Estados Unidos, la Casa Blanca emprendió una persecución legal contra Salvador Cienfuegos y Genaro García Luna.

¿Y cuál era el beneficio político –para el presidente Obrador–, de que en Estados Unidos fueran perseguidos tanto el ex secretario de Seguridad del gobierno de Calderón, como el ex titular de la Sedena en el gobierno de Peña?

         La razón era y es elemental; que, con dos perseguidos de primer nivel, el presidente mexicano no solo contaba con un potente ariete para golpear a los gobiernos de Calderón y Peña, sino que López Obrador ondeaba en el exterior, en el imperio, su engañosa bandera de la lucha contra la corrupción. Claro, con la intención de apalancar su reelección.

         Por eso, cuando en las presidenciales de Estados Unidos resultó derrotado Trump –amigo y aliado del presidente mexicano–, también se derrumbó el escenario reeleccionista de Obrador y se acabó la rentabilidad de la persecución contra Calderón y Peña.

         Y también por eso –y en seguimiento a la misma hipótesis–, nadie con dos dedos de frente, puede creer la “chabacana hipótesis” de que el retiro de todos los cargos contra el general Salvador Cienfuegos es una victoria del mandatario mexicano.

No, la realidad es totalmente distinta.

En los hechos, como ya lo dijimos, se trata de un primer “descontón” del ganador Biden al presidente mexicano; mensaje claro que lleva la señal de que en el gobierno de Biden no valen los acuerdos pactados con Trump.

         Dicho de otro modo, resulta que, en respuesta a la descortesía diplomáticas del mandatario mexicano, el electo Biden decidió “destejer” a la luz del día los acuerdos que “tejieron de noche” Trump y AMLO. Y el primer resultado fue la liberación de Cienfuegos.

         Y la mejor muestra de que se trató de un “descontón” de Biden a López Obrador, es que el canciller, Marcelo Ebrard, se apresuró a decir que nada se esconde detrás del escándalo Cienfuegos, y que el general de cuatro estrellas será enjuiciado en México.

         Lo cierto, sin embargo, es que la nueva derrota de Obrador obligó a su gobierno al cambio de señales y, por eso, aparecieron los opinantes oficiosos que intentan hacer creer que la liberación de Cienfuegos resultó de intensas negociaciones del gobierno de México, cuando en realidad se trata de un nuevo revés que anuncia una relación nada amigable entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

         Y apenas es el principio, esperen a que Biden despache en el Salón Oval.

         Al tiempo.