Ráfagas: Chapulineo partidista
PACHUCA, Hgo. 11 de mayo del 2026.- El networking es una práctica necesaria hoy en día; no consiste únicamente en acumular contactos, sino en construir relaciones con sentido y reciprocidad. No basta con tener los datos de una persona; lo importante es el intercambio de valor que una relación genera.
En los espacios laborales, las personas recuerdan menos los cargos y más la capacidad de colaborar, escuchar y cumplir. El networking efectivo no se basa únicamente en “conocer gente”; se centra en aportar valor, compartir información y generar vínculos duraderos. Construir una red sólida requiere constancia.
Las relaciones forjan nodos; en estas intersecciones se encuentra el valor que podemos aportar o recibir. Mientras más interacción exista en un nodo, o más nodos se generen en una red, esta forjará capital social.
Una red heterogénea incrementa posibilidades: las ideas suelen aparecer en la intersección entre disciplinas, sectores y generaciones. El pensamiento lateral genera, a su vez, la posibilidad de mover el capital social de manera eficiente, con características de valor transdisciplinar y transversal.
Es por ello que, mientras más diversa sea una red, mayor será el valor que puede aportarnos. Nunca sabemos cuándo una persona puede contribuir a nuestra causa, ayudar a resolver un problema o, a su vez, cuándo nosotros podremos sumar a alguien más.
En el ámbito cultural y creativo, las redes funcionan también como ecosistemas de circulación: proyectos, oportunidades y comunidades se fortalecen mediante la colaboración. El capital social es un activo intangible; sin embargo, es de suma importancia para un proyecto o una persona. En la sabiduría popular se menciona: “más vale amigos que dinero”.
En un entorno cada vez más interconectado, el capital social puede convertirse en una de las herramientas más relevantes para impulsar iniciativas, abrir puertas y sostener procesos colectivos. Fortalecerlo y cuidarlo es esencial.
Una comunidad es más fuerte cuando sus relaciones generan mayor interacción. Esto permite el desarrollo individual y colectivo. Una buena práctica puede ser que, al asistir a un evento, se obtenga el contacto de una persona u organización que pueda sumar valor a la red personal o, en su defecto, ser ese punto de conexión en la red de otra persona, ya que el capital social es recíproco.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.