Ráfagas: Pachuca, otra vez sin agua
La representación del opositor principal
PACHUCA, Hgo., 21 de septiembre de 2026.- La democracia parece sencilla: uno gana y otro pierde. Pero en realidad es mucho más que eso. Cuando una persona gana una presidencia municipal obtiene el derecho de gobernar. Pero quienes votaron por otra opción no desaparecen al día siguiente. Por eso existen los cabildos y la representación proporcional. El Congreso de Hidalgo aprobó una reforma electoral para 2027. Entre sus cambios está una nueva integración de los ayuntamiento. Hay, sin embargo, otro cambio que merece reflexión. Quien compita por una presidencia municipal y pierda ya no tendrá un lugar en la planilla, la vía que anteriormente podía llevarlo al cabildo mediante representación proporcional. Esas posiciones corresponderán a quienes fueron postulados como regidores.
El Congreso afirma que la pluralidad no desaparece porque seguirán existiendo regidores de representación proporcional. Pero tambien se advirtió que reducir espacios o impedir que quienes compitieron por la presidencia puedan integrar las listas de regidurías podría afectar la pluralidad, los contrapesos y la participación de las minorías.
Aquí comienza una conversación que vale la pena tener sin colores partidistas. Hacer campaña cuesta. Cuesta dinero, dentro de las reglas que deben fiscalizarse, pero también cuesta tiempo. Cuesta dejar durante semanas un negocio, un empleo o una profesión.
Cuesta caminar comunidades, organizar personas, escuchar problemas y exponerse públicamente. Y existe otro costo que no aparece en una factura: el prestigio. Una persona puede tardar veinte años en construir un buen nombre y ponerlo en juego en unas semanas de campaña. También expone a su familia, sus relaciones profesionales y su tranquilidad. Antes podía pensar: “Voy a buscar ganar. Pero si pierdo y miles de ciudadanos respaldan nuestro proyecto, quizá pueda representarlos desde el cabildo”.
Ahora puede preguntarse: Si pierdo, ¿para qué hice todo esto?. No sabemos todavía si eso ocurrirá. La elección de 2027 permitirá comenzar a medirlo. Pero la pregunta es válida. Puede suceder que algunos candidatos peleen con mayor intensidad porque la elección se vuelva más cercana a un “todo o nada”. Pero también puede ocurrir lo contrario: que algunas personas capaces, respetadas y con una vida profesional fuera de la política simplemente decidan no participar.
El problema podría sentirse todavía más en municipios donde durante años una misma fuerza, familia política o grupo local haya acumulado mucha influencia. En esos lugares, convencer a alguien de enfrentarse electoralmente al poder establecido ya puede ser difícil. Porque una cosa es tener un asiento de los partidos contrarios y otra preguntarnos quién se sienta en él, qué independencia tiene, a quién representa y si está dispuesto a revisar cuentas, preguntar por contratos, discutir presupuestos y exigir explicaciones. Un regidor no es un adorno ni un enemigo del presidente municipal. Tampoco es un premio de consolación para quien perdió.
Debe ser una voz que participe, pregunte, 1 proponga y vigile dentro de las facultades que le otorga la ley. Y éste quizá sea el punto que debemos cuidar. Quien gana debe poder gobernar. Quien pierde debe aceptar el resultado. Pero quienes quedaron en minoría también necesitan representación. Por eso esta reforma no debería juzgarse solamente por cuánto dinero ahorrará o cuántos regidores desaparecerán.
Con el tiempo habrá que preguntar algo más importante: ¿mejoraron los gobiernos municipales?, ¿hubo mejores contrapesos?, ¿participaron buenos candidatos?, ¿las minorías conservaron una voz efectiva?, ¿fue más fácil o más difícil competir contra estructuras políticas consolidadas? Dentro de veinte años quizá nadie recuerde los nombres de quienes aprobaron o rechazaron esta reforma. Pero nuestros hijos vivirán con las instituciones que nuestra generación decidió fortalecer o debilitar.
Entender que el adversario político también es ciudadano, que ganar no significa ser dueño del municipio y que perder una elección no debería convertir en inútiles los votos de miles de personas. Porque algún día todos podemos ser mayoría. Y algún día todos podemos ser minoría.
Las de chile seco
La democracia no se hereda como una casa
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.