Mujeres al frente

PACHUCA., Hgo., 12 de noviembre de 2020.- La falta de oportunidades, la mala paga de algunos empleos y la necesidad, orillaron a Karla Nayeli a convertirse en chofer de la combi 21, de la ruta Lobo – Mirador – Prepa 4.

“Es un trabajo peligroso, no sabes si vas a regresar a tú casa, estamos expuestos a asaltos, fallas mecánicas, quedarte sin frenos, accidentes con los peatones; hay muchas cosas que se ven en el volante”, dice como preámbulo en la charla con Quadratín.

Recuerda su primer día de trabajo, no fue lo que ella esperaba.

“Inicié en la ruta de Campestre, fue muy pesado, me dieron la famosa bienvenida y como son señores mayores de antaño ¿cómo les iban a poner a una mujer a trabajar con ellos?, ese día no me dejaron hacer nada”.

En tiempos de COVID su día inicia alas 7:30 de la mañana y termina a las 7:20 de la noche, porque han tenido que perder vueltas y ahora hay menos pasaje, afectando su economía.

“Las escuelas eran lo que movían Pachuca; antes de que iniciara la pandemia, empezaba a las 6:00 de la mañana y terminaba hasta las 9:00 de la noche”.

El sueldo de Karla depende de cuánto pasaje suba “manejo todo el día con tiempo, ya sea del Centro a la Surtidora, de la Prepa 4 al Lobo, si te tardas hay una sanción, te paran una vuelta y ahí es donde pierdes como chofer”.

-¿Qué expresión hacen las personas cuando te ven manejando la combi?, se le cuestiona.

“Me pasa mucho en Campestre, sobre todo en personas adultas de la tercera edad, me dicen: ¡Eres mujer y traes una combi!, hace poco se subió un niño y le dice a su mamá – mami es niña ¿cómo trae una combi?, ella le respondió:

¡Claro, una mujer puede traer una combi!.
Una pareja escuché la otra vez que dijo – si ella puede ni modo que tú no. También luego en las gasolineras me ven de 1.50 metros de estura y se quedan asombrados, me dice uno la otra semana:

«¿A poco tú eres la chofer?”.

“Nunca me imaginé manejar una combi y menos de mi colonia”.
Como en toda profesión y oficio suelen ver percances de todo tipo.

“Las camionetas no están acopladas para personas con discapacidad y tenemos que esperar; hay un señor que no tiene una pierna, a veces trae muletas o usa su silla de ruedas, generalmente, él siempre se sube primero, pero en esta ocasión se subieron unas señoras antes, deduje que ya estaba arriba y por accidente cerré la puerta y la señoras me reclamaron, pero si les contesté y les dije – yo pensé que lo iban a dejar subir antes”.

“Como decimos algunos compañeros, las personas te reportan de todo, si vas rápido o lento, si haces las cosas bien o mal, nada los tiene contentos”.
Karla es madre soltera tiene tres hijos y en su dedo meñique, anular y medio de la mano izquierda lleva el nombre de cada uno de ellos y también el nombre de su mamá en el dedo índice.

“Siempre les digo que están tatuados en la mano izquierda porque siempre los llevo en mi corazón”.

Ella se ve en un futuro muy cercano conduciendo un camión de volteo y también un tráiler, sin embargo, de éste último no se convence por la paga.

Karla remata:

“Nada es imposible, es cuestión que lo quieras hacer; trabaja y chíngale porque nadie va a ver por ti”.