Ráfagas: Pachuca, otra vez sin agua
PACHUCA, Hgo., 8 de diciembre de 2025.- Una decisión informada es una decisión que tiene mayor probabilidad de ser la correcta; los datos se convierten así en un insumo principal en el proceso de toma de decisiones.
La cantidad de datos disponibles también puede constituir un riesgo si no se realiza una correcta selección de fuentes o verificación de las mismas, además de una adecuada clasificación de los datos.
Aunque el gobierno es una fuente directa de información en muchas ocasiones, los datos no siempre se procesan ni se analizan, lo que genera una pérdida importante de valor público.
La manera de generar, administrar, compartir o usar los datos se convierte entonces en un elemento fundamental para la administración pública. Por ello es indispensable hablar de la gobernanza de datos.
La gobernanza de datos es el conjunto de principios, normas, procesos, roles y responsabilidades que definen cómo se generan, administran, protegen, comparten y utilizan los datos dentro de una organización, un gobierno o una red de instituciones.
La gobernanza de datos permite que las instituciones públicas tomen mejores decisiones, diseñen políticas públicas más eficaces, sean más transparentes y aseguren la rendición de cuentas.
Desde una visión de derechos, la gobernanza de datos es un mecanismo para prevenir los riesgos en torno a su uso, manejo y posibles sesgos, sobre todo ante tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
Para asegurar esto, trabaja principios como la privacidad, la equidad, la seguridad, la trazabilidad y la supervisión humana.
Además, la gobernanza de datos contribuye a ordenar los ecosistemas de información, fomenta la interoperabilidad entre dependencias y fortalece la confianza ciudadana en el uso que el Estado hace de la información que resguarda. Sin reglas claras, los datos pierden su potencial transformador, se convierten en un recurso fragmentado y subutilizado.
Este no es solo un tema tecnológico, sino un modelo de gestión del poder que tienen los datos, que define cómo se transforman en valor público sin poner en riesgo los derechos de las personas ni la confianza en las instituciones. Porque al final, no se trata solo de cuántos datos tenemos, sino de cómo los usamos y para quiénes los ponemos al servicio.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.