Ráfagas: Pachuca, otra vez sin agua
PACHUCA, Hgo., 16 de marzo de 2026.- La cultura no se sostiene únicamente por un nivel de gobierno; requiere coordinación. Existe una oferta de programas públicos dirigidos al sector artístico: convocatorias, becas, estímulos, talleres, circuitos culturales y apoyos para proyectos comunitarios. Sin embargo, con frecuencia estos instrumentos no llegan a quienes más podrían aprovecharlos. El problema no suele ser la ausencia de programas, sino la falta de articulación entre los distintos niveles de gobierno para difundirlos de manera efectiva.
En este contexto, la coordinación entre el estado y los municipios resulta fundamental. Por eso se diseñaron las Reuniones Regionales de Cultura. Cuando existe comunicación constante y canales compartidos de difusión, las convocatorias y programas pueden llegar a territorios que tradicionalmente han estado alejados de los circuitos culturales institucionales.
La colaboración también permite generar agendas conjuntas. Los programas culturales no tendrían que presentarse únicamente como iniciativas estatales o municipales, sino como esfuerzos compartidos que articulen recursos, capacidades y redes locales. Un programa difundido de manera coordinada —con apoyo de direcciones de cultura municipales, casas de cultura, colectivos y espacios independientes— tiene mayor alcance y legitimidad. Además, fortalece la percepción de que la política cultural es un proceso colectivo y no una acción aislada de una sola institución.
Aquí el networking cultural adquiere un papel estratégico. Las redes entre gestores, artistas, promotores y autoridades permiten que la información circule con mayor rapidez y alcance. En muchos casos, las oportunidades llegan primero a través de estas redes informales que por los canales institucionales tradicionales. Reconocer ese tejido social y fortalecerlo puede marcar la diferencia entre un programa que permanece en el papel y uno que realmente impacta en las comunidades creativas.
Dar a conocer los programas culturales es, en última instancia, una cuestión de equidad. Si la información no llega a todos los territorios, las oportunidades terminan concentrándose en unos cuantos espacios. Por ello, la coordinación intergubernamental y el trabajo en red son herramientas indispensables para cumplir un principio básico de la política cultural contemporánea: no dejar a nadie atrás ni fuera del acceso a las oportunidades para crear, participar y desarrollar la vida cultural.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.